La aecc, además de dar servicios a todas aquellas personas que sufren la enfermedad citada en las entradas anteriores , nos da la necesaria información para saber qué es lo más importante para las personas y cómo debemos hacernos cargo de este aspecto tan fundametal. Nos avisa de la responsabilidad a la que debemos de enfrentarnos,esto es, velar por nuestra propia vida, por nuestra salud. Así lo refleja con el siguiente documento:
El artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos reza que
«toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así
como a su familia, la salud y el bienestar».
Tras corroborar la sólida evidencia de que el tabaco es, por sí solo, la
principal causa evitable de enfermedades y muerte prematura en los países
desarrollados, los participantes en la conferencia concluyen que deben
realizarse todos los esfuerzos para proteger a los jóvenes de los riesgos y el
daño para la salud que provocan el consumo de tabaco y el humo del tabaco
en el ambiente. Deben adoptarse medidas para la prevención y la
deshabituación tabáquica, y facilitarles el acceso gratuito a todos los grupos
sociales, sin distinción de género, edad, religión o estatus social. Para lograr
un aumento considerable de los años de vida con discapacidad, tanto los
fumadores como los no fumadores deben participar activamente en el
proceso. El objetivo es conseguir una sociedad en la que ni los fumadores ni
los no fumadores sufran innecesariamente el aislamiento, la discriminación o
la vulneración de sus libertades y derechos personales. Para salvaguardar los
derechos establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos,
en particular, los artículos 3 y 25, nadie —especialmente los niños— debe
estar expuesto involuntariamente al humo del tabaco en el ambiente. Para
que los jóvenes puedan estar informados a la hora de decidir no fumar y para
apoyar a quienes fuman en su decisión de dejarlo, resulta esencial disponer
de información sobre el tabaco y sus consecuencias, y que cualquiera pueda
acceder a ella.
Por último, nos gustaría concluir que hombres y mujeres siguen ubicando la
buena salud entre sus principales deseos cuando se les pregunta por sus
aspiraciones, y que de todos los derechos que ama el ser humano y consagra
la legislación internacional, ninguno es tan fundamental como el derecho a la
salud.